La bombilla incandescente tradicional va a dejar de fabricarse en todos los estados miembros de la Unión Europea a partir del 1 de Septiembre, para cumplir con la Directiva Ecodesign, después de más de 130 años de existencia. El objetivo: reducir el consumo energético y evitar sus residuos. Su consumo produce un 95% de calor y sólo un 5% de luz.
Los consumidores podrán sustituirlas por bombillas fluorescentes compactas de larga duración (que ahorran un 75 % de energía) o las halógenas, equivalentes a las incandescentes en la calidad de iluminación y que consumen entre un 25 y un 50 % menos..
